¿Qué harías en una isla rodeado o rodeada de mar? Muchas veces nos han preguntado o nos hemos imaginado esa situación. Vuelve a hacerlo. Pero esta vez, no tienes por qué estar solo; puedes vivir con más personas y tienes todas las herramientas y tecnología que hayan llegado a la isla o se hayan desarrollado en ella. ¿Y qué pasaría si te digo que eso es real y ha ocurrido?
Las Azores son unas islas de origen volcánico que se sitúan en mitad del océano atlántico. Son muy ricas en recursos naturales pero hasta hace aproximadamente diez años no se podía llegar en avión, tan solo tenían tránsito marítimo, es decir, sales y entras por barco a las diferentes islas que componen las Azores. Concretamente, Sao Miguel, Santa Maria, Terceira, Graciosa, Sao Jorge, Pico y Faial. Por tanto, estamos ante un tipo de ciudadanía que se dedica a la agricultura, ganadería, pesca y comercio. Como dato curioso, en la isla de Sao Miguel hay más vacas censadas que personas, en datos, las islas Azores se producen más de 60.000 toneladas de leche al año, lo que supone el 35% de la leche de Portugal.

Si viajamos a la isla de Sao Miguel y nos dirigimos al norte de la isla, más o menos a la mitad nos encontramos uno de los barrios más curiosos de la isla y con una de las historias más interesantes. Rabo de Peixe se ha hecho famosa, no por su tradición pesquera, si no por la cocaína. Vuelve a imaginar qué harías en una isla rodeado o rodeada de mar, en este caso, del océano atlántico. En este barrio, humilde, faenaban, se deslomaban, pescaban dependiendo de las inclemencias del mar y vendían lo que podían. Según un documental de la televisión portuguesa SIC: “el empleo principal era la pesca artesanal, la mayor parte de la población solía recibir una pensión de algún tipo para sobrevivir y la gente en paro abundaba”. En esa situación, ¿qué harías si llega media tonelada de cocaína a la costa de tu barrio con una pureza del 80%? Eso, según datos de las autoridades, porque la capacidad del barco que naufragó era de unos 30.000 kilos por lo que la realidad superaría con creces el dato oficial.
¿Y si descubres que el valor de cada kilo de cocaína es de unos 60.000 euros? Pues seguramente que alguno de vosotros diría o pensaría en venderla. Y eso ocurrió pero con un problema, en la isla había coca de sobra. Tanta que en la memoria colectiva de Rabo de Peixe se cuenta que las mujeres empanaban los jureles con cocaína u hombres echaban cucharadas de droga en su café con leche”, contaba El País Brasil. Es más, las autoridades se dieron cuenta de lo ocurrido porque en los hospitales empezaron a llegar personas con sobredosis de cocaína. Así fue como descubrieron que este no era el único barrio “encocado” si no que habían tres más que también lo estaban aunque en menor medida. Hablamos de Capelas, Ribeira Grande y Ponta Delgada. En declaraciones recogidas por The Guardian, los lugareños recuerdan incluso cómo se vendían vasos de cerveza llenos de cocaína, una droga que antes del naufragio era considerada “de élite” y a la que era imposible acceder, ahora era para las familias más humildes y accesible para todos los locales de las Azores.

El entramado de la venta de la cocaína tuvo que salir de las islas y hoy en día sigue estando presente en la vida de los isleños portugueses. Según un informe de la Europol de 2010, la ruta Caribe-Azores se ha convertido en una de las principales vías del tráfico internacional. Además, Rabo de Peixe sigue protagonizando algunos sucesos relacionados con la droga. En noviembre de 2022, más de 20 años después del naufragio, ocurrido en 2001, la policía detuvo a dos sospechosos de haber instaurado una célula de narcotráfico en el centro del pueblo, como informó el diario Jornal de Noticias. La droga azoreña enriqueció a unos pocos que dejaron la pesca tradicional para comerciar a través del atlántico y ha dejado a su paso, una ristra de cadáveres y dependientes de la sustancia blanca que a día de hoy se pueden ver por sus calles.

Algo parecido cuenta la serie portuguesa con el mismo nombre del barrio protagonista, Rabo de Peixe, que se ha inspirado en este acontecimiento inesperado y sus consecuencias. Una vez más, la realidad supera la ficción.