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China y Japón compiten por el primer puesto en alta velocidad

China y Japón compiten por el primer puesto en alta velocidad

China es uno de los países con más expansión comercial del mundo, incluso ya compite a nivel de economía internacional contra Estados Unidos. El país asiático se abastece de recursos naturales de países africanos, la mano de obra barata y la gran cadena de producción interna, entre otros factores determinantes para explicar el gran crecimiento chino y la vuelta del Imperio al panorama internacional. A pesar de recursos importantes como tener la mayor deuda pública estadounidense, parte del hardpower chino viene de su fuerte inversión en última tecnología. 

A parte de móviles, ordenadores, coches… China está haciendo una fuerte apuesta por ser el primero en tener el tren más rápido del mundo aunque actualmente el cabeza en esta carrera de alta velocidad sea Japón. La compañía ferroviaria japonesa Central Japan Railway ha sido pionera con la renovación de unos de sus  trenes bala más reconocidos, el Shinkansen N700S, que emplea por primera vez batería de litio para poder desplazarse sin necesidad de emplear la electricidad de la catenaria. Este tipo de trenes consiguen una velocidad máxima de 360km/h. 

Actualmente, la estrategia de China para ganar a Japón en materia de trenes de alta velocidad se encuentra en potenciar y mejorar la levitación magnética o maglev. Una tecnología que consigue hacer “flotar» al tren para eliminar de un plumazo cualquier tipo de rozamiento con los raíles al tiempo que lo va impulsando gracias a electroimanes muy potentes. En China ya se está probando en la línea que une el aeropuerto de Shanghái Pudong con el centro de la ciudad, un tramo de 30 kilómetros que lleva abierto desde 2002 y que ha conseguido impulsarse hasta los 431 kilómetros por hora.

Pero Japón no se queda atrás y ya está trabajando en un tramo de línea de levitación magnética con el objetivo de unir las urbes de Tokio y Nagoya en menos de 40 minutos para el año 2027. La carrera entre Japón y China dará como vencedor a aquel país que consiga construir una línea de larga distancia de levitación magnética, básicamente por el ahorro de tiempo que supone esta altísima velocidad en un tramo de cientos de kilómetros. A 600 kilómetros por hora, la velocidad máxima que planean tener los trenes maglev de Japón y China, se podría cubrir el trayecto entre Madrid y Barcelona en prácticamente una hora, respecto a las dos horas y media que toma en la actualidad.

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¿Y por qué tanto interés en los ferrocarriles? Sencillamente porque es un gran activo de proyección internacional. La verdadera guerra es comercial: los diferentes proyectos llevados a cabo dentro de cada uno de los países son un mero escaparate para participar en proyectos internacionales y superar a Estados Unidos en un pilar fundamental del desarrollo de las ciudades como lo es el transporte. 

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